Ideario Mutualista

Ideario Mutualista

El comienzo

Las ideas originales del mutualismo moderno nacieron en Europa a principios del siglo XIX como respuesta contestataria frente al desarrollo de la economía capitalista que colocó en dos veredas opuestas y en situación desigual a productores (obreros) y propietarios (capitalistas). La idea central de aquél mutualismo era oponer al modelo capitalista una economía social solamente integrada por los productores que obtuvieran, con su trabajo asociado y mancomunado, todos los bienes y servicios necesarios para su vida y los intercambiaran entre ellos a precios de costo. Este ideario originado en el socialismo y el anarquismo de esa época va más allá de la conformación de un mercado libre entre los productores (trabajadores, artesanos, granjeros, todos unipersonales y en situación de pobreza y desventaja respecto del mercado manejado por los capitalistas propietarios). Busca también priorizar y afirmar el trabajo solidario y asociativo, la ayuda recíproca, la ética y la igualdad de oportunidades entre los actores sociales así como neutralizar a los oligopolios y monopolios con fines de lucro que se contraponen al sistema libertario.

El sistema mutual original propone que los productores (obreros, artesanos, empleados, campesinos) produzcan bienes y servicios y los intercambien entre si al costo (que incluye las horas de trabajo invertidas por cada productor). El lector que quiera profundizar esta breve síntesis de la idea mutualista puede leer a pensadores como Pierre-Joseph Proudhon, Kevin Carson o Benjamín Tucker que ofrecen una sólida estructura científica y filosófica al sistema mutual. Las organizaciones mutuales de productores, obreros, artesanos y colectividades proliferaron a partir de mitad del siglo XIX como instrumento de protección y defensa de los sectores de menos recursos.

El Mutualismo en la Argentina

Hacia el final del siglo XIX nacieron en Argentina las sociedades de socorros mutuos, las asociaciones de ayuda mutua y otras organizaciones similares. Luego, el posterior e impresionante desarrollo industrial y tecnológico del capitalismo a escala mundial y la aparición, a mediados del siglo XX, del Estado como equilibrador de desigualdades y proveedor de beneficios y servicios de alta prioridad social como la Jubilación, la Salud Pública, la promoción de la construcción de viviendas, el turismo social estatal, así como la irrupción, la legalización y fortalecimiento de los Sindicatos de trabajadores, determinaron un nuevo escenario para el mutualismo que pasó a integrar un sector de economía social conjuntamente con las cooperativas y otras entidades privadas sin fines de lucro que complementan las grandes protecciones sociales que deben ofrecer el Estado y los Gremios (Obras Sociales y Sindicatos).

Estos últimos son dos grandes y potentes proveedores de asistencialismo y servicios sociales a empleados y obreros. En la actualidad las Asociaciones Mutuales complementan esa asistencia estatal y gremial En el siglo XXI asociaciones mutuales modernas son organizaciones sociales donde se pretende conservar, divulgar y afianzar las ideas fundacionales del socorro mutuo, la producción e intercambio al costo y la solidaridad recíproca elevando al hombre a un estadio superior de las relaciones humanas donde predomina el trabajo asociativo y el igualitarismo social.